Lipton, con la llave para dar tranquilidad a la campaña de Macri

Se va a lamentar mucho Mauricio Macri: Christine Lagarde se va del FMI y no logró eneamorar a todos los argentinos como alguna vez fue su deseo, hablando en inglés frente a un calificado público de presidentes, primeros ministros, jefes de Estado y lideres de organismos internacionales. Todavía más se va a lamentar el Presidente por la decisión de no renunciar y simplemente tomar una licencia hasta fin de año, cuando se espera se apruebe su nominación a titular del Banco Central Europeo, un cargo que ahora detenta el italiano Mario Draghi.

Y es que con la decisión de tomar licencia deja al mando del Fondo Monetario Internacional a David Lipton, un “técnico” estadounidense muy opositor al acuerdo firmado con Argentina que recuerda la línea dura de Anne Krueger, quien también era la número dos del organismo cuando decidió retirar el respaldo al país y precipitó la caída de la convertibilidad y el gobierno de Fernando de la Rúa.

Lipton aceptó la orden de su accionista, la administración de Donald Trump, y primero incorporó el sistema de flotación del dólar y luego libró la autorización para que el Banco Central (BCRA) pueda intervenir a discreción con el fin de estabilizar el valor del dólar. Pero esa aceptación fue en contra de sus principios: siempre impulsó la libre flotación de la divisa como forma de lograr una rápida estabilización de la cuenta capital de los países, la que mide el ingreso y egreso de dólares de una economía.

La primera etapa del acuerdo de Argentina con el FMI llevó a la práctica la teoría de Lipton, generando inestabilidad cambiaria y una brutal depreciación del peso. Recién cuando el FMI cedió y permitió la intervención a discreción el mercado de cambios se estabilizó, lo que puede considerarse un golpe a Lipton.

Pero esa estabilización se logró con un dólar considerado “barato” y que favorece la fuga de capitales, como ocurrió en mayo con el récord del año de u$s 2.500 millones. Ese nivel de fuga se financia con los dólares del FMI, lo que le da la razón a Lipton.

Entre uno y otro extremo se viene desarrollando la discusión en el Directorio del FMI, donde solo el respaldo incondicional de Trump a Macri logra vencer la resistencia de países como Alemania, Japón, Holanda o Canadá que no quieren seguir adelante con el acuerdo y buscan una crisis más profunda de la economía argentina como paso previo a una estabilización.

Lipton quedó a cargo como lo confirmó el comunicado del FMI: “Nosotros, el Directorio Ejecutivo del FMI, tomamos nota de la nominación de la Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde, al cargo de Presidenta del Banco Central Europeo. Aceptamos la decisión de la Sra. Lagarde de ceder temporalmente sus responsabilidades en el FMI durante el período de nominación. Tenemos plena confianza en el Primer Subdirector Gerente, David Lipton, como Director Gerente Interino del FMI.”

Su primera misión respecto de Argentina será tratar la revisión del acuerdo, postergada hace un mes su tratamiento. De la aprobación depende el giro de u$s 5.400 millones para reforzar las reservas. El Gobierno no está necesitado de ese desembolso con urgencia, pero si el mercado sospecha que el FMI está reacio a dar el visto bueno puede empezar a tomar medidas defensivas, acelerar la salida de capitales, profundizar la venta de los bonos de deuda y generar en consecuencia una nueva inestabilidad que dañe seriamente cualquier chance que pueda tener de reelección el presidente Mauricio Macri.

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