A los autistas sí puede gustarnos el sexo

Sí, Mabel, no te alteres tanto, que te puede dar un colapso. A los autistas puede gustarnos tanto el sexo como a cualquier hijo del vecino, y esta no es una declaración polémica como para que la tomes así. No hago esta afirmación porque se me ocurra a mí, sino que esto lo dijo el 75% de los 346 autistas encuestados*. También tocamos el tema en nuestro grupo exclusivo para autistas, y varios/as declararon ser bastante sexosos.**

Entonces, Mabel, no me digas: «Mi hijo es un inocente angelito azul, el sexo no le va a interesar», porque posiblemente eso no sea cierto. Si la taquicardia te permite leer, y te lo digo como autista diagnosticada que soy: es bastante probable que tu hijo disfrute tanto del contacto físico, la fricción, el placer físico recibido y dado, el orgasmo… tanto como a cualquier adolescente, joven o adulto del montón. Y esperemos que, cuando le llegue el momento, tenga las herramientas necesarias para saber respetarse y respetar al otro, cuidarse y cuidar al otro. Porque te aseguro que, cuando tu hijo o hija incursione en esto de tener relaciones sexuales, si no sabe cómo usar un preservativo, si no sabe la importancia de respetar el consentimiento ajeno y propio… llegado ese momento no servirán de nada tus fantasías de que somos eternos niños asexuados.

Tu hijo tiene el mismo derecho a recibir educación sexual como lo tiene cualquier otro chico, incluso puede que necesite aún más herramientas, ya que sus menores habilidades sociales podrían jugarle en contra.

¿Y qué ocurre con el posible 25% que no disfruta del texto?

Pueden ocurrir varias cosas, entre ellas, que realmente sean asexuales y estén en todo su derecho de elegir llevar una vida sin sexo, sin que esto sea juzgado como un problema que debe ser resuelto, si es que ellos no lo ven de ese modo.

Luego habrá otro porcentaje de autistas que desarrollaron rechazo al sexo por no ser respetados en sus particularidades. El intercambio sexual es un bombardeo sensorial y, como ocurre con cualquier situación social, las personas suelen generalizar que lo que le gusta a la mayoría, debe gustarle al resto. Esto nos expone a los autistas a vivir situaciones estresantes e incluso que nos producen rechazo, solo porque no respetan nuestro perfil sensorial. Sobre este punto te digo, si no eres una Mabel y eres una persona sexualmente interesada en un autista, te recomiendo que no des nada por hecho en cuanto a lo que pueda o no gustarle, porque, si por ejemplo, su perfil sensorial es de rechazo al tacto suave, hasta una caricia podría desagradarle. Aprendamos a deconstruir nuestros conceptos sobre qué debería gustarle al otro, entendiéndolo como persona particular y única, con sensaciones y gustos particulares y únicos.

Ya es hora de que la sociedad erradique mitos sobre nosotros, que se nos deje de anular como personas sin voz ni voto ni elecciones personales. Que dejen de imponernos cumplir con sus estereotipos, ya que a una gran parte de los autistas nos gusta el sexo, y a una parte de los que no les gusta, les generaron rechazo a fuerza de imposiciones y falta de respeto a sus particularidades.

Entonces, respetemos al otro en su individualidad, hablemos, escuchemos, no nos manejemos por preconceptos y prejuicios y, más que nada, permitamos que todos los contactos, ya sean físicos o emocionales, siempre sean placenteros para todos.

En la encuesta que realizamos con Insurgencia Autista sobre si a los autistas nos gustaba el sexo, de los 346 votos totales, el 75% respondió afirmativamente. Esto no es una investigación científica, por lo tanto debe tomarse como un dato orientativo: www.facebook.com/insurgencia.autista/posts/1229990823876061.
**Aclaración: en el mundo de las redes, el nombre Mabel se utiliza para representar a la señora de ideas conservadoras y tendencia a escandalizarse e indignarse.

Autor: Analia Infante

Origen: Autismo Diario

Déjanos tu comentario