LUEGO DE LAS PASO, MACRI CASTIGA A CÓRDOBA.

Suba del boleto, precarización laboral, emergencia alimentaria, el hambre que se multiplica, protestas, movilizaciones, una peatonal desolada con comercios cerrados y más comedores populares, comerciantes resistiendo la crisis a duras penas, jubilados contando las monedas y cada vez más desempleados haciendo changas en las esquinas.


Este panorama se encuentra totalmente silenciado en los grandes medios de comunicación que se dedican a replicar los “pedidos especiales” enviados desde el gran sillón presidencial. Mauricio Macri se encuentra descontento con los resultados arrojados en las Paso y la mano dura no tardó en llegar a Córdoba en dónde ha perdido un importante porcentaje de votantes. Muchos noticieros, diarios y programas radiales han destinado su programación completa a todo sector que mostró público apoyo al candidato Alberto Fernandez u a otro espacio político que no le haya dado el guiño al actual presidente. Claro está que “nadie quiere politizar nada” pero la artimaña mediática demuestra lo contrario.

Ya comenzó la campaña y camino a Octubre vuelven a salir a la luz denuncias, causas, y el interés de destapar los supuestos entramados en cada rincón del país. Ahora la liga de la justicia está actuando de manera “comprometida” para salvar a los cordobeses y los argentinos. Pareciera que la corrupción y la ilegalidad se destapa siempre en época electoral y dependiendo quién va liderando las encuestas es a quién se desprestigia. Hoy en Córdoba Surrbac, Luz y Fuerza, los trabajadores y sindicatos ligados con el peronismo son el ojo de la tormenta, los medios y la justicia acechan al polo trabajador dando a entender que todos los males son impulsados por un par de canosos descamisados. En la otra esquina están los poderosos, los que usan traje pero salen vestidos casual en la tv bailando cumbia. Las decisiones las controlan unos pocos y las consecuencias las sufrimos todos. Mientras tanto, los grandes medios de comunicación operan por un precio que sólo pueden pagar los que tienen con qué. En conclusión, la cruda realidad está en las góndolas, en las calles, en el bolsillo, mientras que las mentiras se relucen en las pantallas.

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