La aviación comercial ha establecido nuevas restricciones para el transporte de baterías portátiles, conocidas como powerbanks, que se utilizan comúnmente para recargar dispositivos móviles como celulares, tablets y notebooks durante el vuelo. A partir del 27 de marzo de 2026, no será suficiente con simplemente llevar estos dispositivos en la mochila.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que regula la aviación en 193 países, implementó estas normas para mejorar la seguridad en vuelo frente al creciente número de incidentes relacionados con baterías de ion de litio. Esta actualización implica un cambio significativo en los hábitos de millones de pasajeros a nivel mundial, ya que el uso de powerbanks durante el vuelo quedará restringido.
Uno de los aspectos centrales de la nueva regulación es que las baterías externas deberán permanecer apagadas durante todo el trayecto y no podrán utilizarse para cargar dispositivos dentro del avión ni conectarse a los puertos USB de los asientos. Su uso quedará limitado al tiempo que el pasajero se encuentre en el aeropuerto, antes de embarcar o después de aterrizar.
LATAM Airlines confirmó que las baterías externas están permitidas únicamente en el equipaje de mano y no podrán ser despachadas en la bodega. Recomiendan transportarlas con protección individual para evitar cortocircuitos, ya sea en su embalaje original, con los terminales aislados o dentro de una funda. Además, no deben utilizarse en fases críticas del vuelo como el despegue o el aterrizaje.
Por su parte, Air France y KLM aplican restricciones aún más estrictas: las powerbanks no solo están prohibidas en el equipaje facturado, sino que tampoco pueden colocarse en los compartimentos superiores. Deben permanecer bajo la supervisión directa del pasajero y ser fácilmente accesibles durante todo el vuelo. Estas aerolíneas prohíben el uso y la recarga de estos dispositivos en vuelo y permiten transportar hasta 20 baterías externas de hasta 100 Wh. Para las de hasta 160 Wh, requieren autorización previa y las que superen este límite están totalmente prohibidas.
Una dificultad para los usuarios es que las baterías portátiles comúnmente indican su capacidad en miliamperios hora (mAh), no en vatios hora (Wh), unidad utilizada para definir los límites permitidos. Para convertir mAh a Wh es necesario conocer también el voltaje del dispositivo, y realizar la siguiente fórmula: miliamperios hora multiplicados por el voltaje, dividido por mil. Por ejemplo, una batería de 10.000 mAh con un voltaje de 5V equivale a 50 Wh, lo cual está permitido. Generalmente, las baterías inferiores a 27.000 mAh cumplen con la regulación, aunque se recomienda verificar siempre la etiqueta del producto antes de viajar.
Las normas excluyen las baterías de gran capacidad, especialmente aquellas diseñadas para notebooks u otros equipos que demandan mayor energía. En el rango permitido se encuentran la mayoría de las powerbanks para celulares y tablets, como la Samsung Galaxy EB-U2510, Anker PowerCore Essential 20000 PD, Xiaomi Mi Power Bank 3 Pro y Belkin BoostCharge 10K.
Estas medidas responden a los riesgos asociados a las baterías de ion de litio, que pueden sufrir un fenómeno llamado thermal runaway, una reacción química que genera un calor extremo y puede provocar incendios. Esta reacción puede iniciarse por golpes, perforaciones, defectos de fabricación, sobrecarga o exposición al calor, y una vez activada, es difícil de detener debido a que la propia batería genera el calor y los gases que alimentan la combustión.
Un caso emblemático fue el del Samsung Galaxy Note 7, retirado del mercado en 2016 tras varios incidentes relacionados con baterías defectuosas y prohibido en vuelos por la Federal Aviation Administration (FAA), marcando un precedente en la industria. Los incidentes con baterías de litio han ido en aumento: en 2024, la FAA confirmó 89 episodios en vuelos que incluyeron emisiones de humo, fuego o calor intenso, protagonizados principalmente por baterías externas y packs de energía, seguidos por celulares, cigarrillos electrónicos y laptops, dispositivos que los pasajeros llevan comúnmente en su equipaje.
En 2025, un powerbank se incendió dentro de la cabina de un vuelo internacional de KLM, ocasionando la activación de protocolos de emergencia por parte de la tripulación. Este incidente fue registrado en video por la periodista brasileña Simone Malagoli y se viralizó rápidamente en redes sociales. Desde entonces, los reportes de incidentes con baterías han sido monitoreados rigurosamente, lo que ha motivado la implementación de regulaciones más estrictas a nivel global.
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