El entrepiso del hotel Four Seasons recuerda a las entrañables comedias televisivas clásicas de Darío Vittori. Por una puerta aparece un personaje, por otra se va otro; entra y sale gente, y el espectador no sabe a quién seguir para no perderse nada. Aunque aquí no hay ficción, sí transitan actores que van y vienen: pasa Moria, entra Sofía, sale Griselda. Cada uno para ofrecer un relato distinto. Las paredes reproducen el rostro de Moria Casán, protagonista de esta historia que requirió de tres actrices para narrar su magnánima vida. Una de ellas es Griselda Siciliani, que ahora, sentada frente al grabador, luce relajada y natural, como si ya hubiera hecho el check out definitivo del “Obelisco con tetas”.

En exclusiva para Clarín, Siciliani comparte detalles íntimos del rodaje de “Moria”, la biopic que estrena Netflix este viernes y en la que ella interpreta la etapa más explosiva de “La One”. Los primeros tres episodios están protagonizados por Sofía Gala Castiglione, los siguientes tres por Siciliani y los últimos dos por Cecilia Roth.
En un cuarto a puertas cerradas, las tres Morias permanecen afuera, pero la magia de la icónica actriz parece haberse impregnado en Griselda: “Normalmente suelo salir rápido de los personajes, pero este fue un trabajo especial porque ella está en el inconsciente colectivo de todos los argentinos”, afirma.
### De Victoria a Ana María Casanova
Figura muy solicitada por las plataformas de streaming, Siciliani interpreta a Victoria Mori en las cuatro temporadas de “Envidiosa” (Netflix) y a Zulema Yoma en “Menem”, la biopic de Prime Video. Desde el 14 de agosto, también encarna a Ana María Casanova, nombre real de Moria Casán, quien este domingo cumple 80 años.
—¿Es fácil pasar del personaje carente afectivo de “Envidiosa” a una mujer que domina el mundo como Moria? ¿No deja el cuerpo alguna memoria? —se le pregunta.
—No me costó mucho en lo corporal. Hay tanto material sobre ella, y Moria misma, que la observación fue clave, especialmente para la etapa que interpreto, que abarca sus años más mediáticos, de los 45 a los 60. Allí hay muchísimo para inspirarse. Es muy distinto a crear un personaje desde cero, basada solo en la imaginación. Ambos procesos son hermosos y muy diferentes —responde Siciliani.
—Si bien esa abundante información ayuda, imagino que hay que incorporarla a un cuerpo que, hasta hace poco, transitaba la vereda opuesta. En “Envidiosa” eras casi el polo opuesto de Casán.
—Es cierto, hay personajes que te quedan más cerca y otros más lejos, tanto expresivamente como ideológicamente. Yo trabajo mucho desde lo físico para entenderlos, y el cuerpo de Moria me quedaba cómodo, cercano a la danza, a la energía poderosa.
—Pero no te vemos por la vida así: monumental y provocativa.
—No, como actriz conozco bien mis colores. Para mí, “Envidiosa” representa una mezcla de carencia, ternura y comedia entre la fragilidad y lo desopilante, y ese es mi punto fuerte.
—Aquí estás entre lo desopilante y lo desafiante, entre la provocación y una autoestima elevada.
—Justamente, interpreto su etapa más ácida, muy brava y con un amor propio impresionante, los años en que tenía móviles de televisión tras ella constantemente, y estaba en conflicto con todos.
—La época en que empezó a escribir, virtualmente, el “Moriadiccionario”.
—Claro, su lengua karateca nace ahí.
—¿Sentís que Vicky y Moria te quedan conceptualmente equidistantes?
—No, Vicky me queda más cerca porque puedo decidir cómo expresarla.
Actualmente, Siciliani suma otra faceta a su galería de personajes. De jueves a sábado protagoniza “Boite”, el espectáculo musical que presenta junto a Carlos Casella en La Trastienda. Inicialmente planificado para 15 funciones, podría extenderse hasta septiembre. En escena muestra un equilibrio entre fortaleza, romanticismo y vulnerabilidad.
—En “Boite” hay un monólogo que trajimos de “Sputza!” (2016), mucho antes de Vicky, que es “¿Cómo querés que sea, querés que sea así, querés que sea asá?”, que refleja a esta mujer carente que ya había interpretado en “Corazón idiota” (junto a Carla Peterson). A Victoria le regalo todos esos matices que me quedan cómodos —confiesa.
—¿Te resultó cómodo desde el principio?
—Ahora, tras cuatro temporadas, sí. Pero a Victoria hubo que construirla, al igual que a Moria. Lo más difícil con ella es que cada uno tiene una imagen distinta. Fue una gran decisión poner a la verdadera Moria en la serie y mostrar a las otras tres Morias como distintos acercamientos al personaje, con la identidad y transparencia de cada actriz: Sofía aportó su mirada, Cecilia la suya y yo la mía. Como si las cuatro jugáramos a ser Mujer Maravilla o Batman, pero en este caso a ser Moria, un ícono total.
### ¿A qué querés jugar, mi amor?
—¿Has jugado a ser Moria alguna vez? —se le pregunta.
—Sí, totalmente, varias veces con amigos. Los actores, bailarines y histriónicos alguna vez nos hemos “Morificado” un poco. Ella es un concepto en sí misma. No es
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